Aquel anuncio que ningún niño quería ver

Si algo malo tenían los infinitos veranos de nuestra infancia era lo pronto que acababan. En junio te despedías de tus compañeros de clase como si no fueras a volver a verlos en la vida, porque el fin de las vacaciones apenas se atisbaba al final de un horizonte plagado de grandes planes, juegos, excursiones y aventuras, y en un abrir y cerrar de ojos ya estabas de nuevo en clase, devanándote los sesos (me encanta esta expresión) mientras te enfrentabas a una redacción sobre lo que habías hecho en los meses estivales.
4 days ago
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