Un martini dejado sin beber
No recuerdo si fue el propio Richard Ford o uno de los personajes de alguna de sus novelas quien aguardó tranquilamente a que su hermana tomara asiento frente a la mesa del bar a que habían concurrido. Ford, o quien sea, se notaba bastante saludable, pero la mujer que lo acompañaba padecía visiblemente de un cáncer terminal. En esas circunstancias, o sea, cuando ambos se encontraban en el bar, la mujer pedía invariablemente un martini doble, dejándolo largo rato sobre la mesa, sin tomarlo, sin probar siquiera un sorbo, solo mirándolo fijamente
2 weeks ago
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